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diumenge, 9 d’octubre del 2011

EDUCAR E INSTRUIR. RAFAEL SANCHEZ FERLOSIO. EL PAIS, 29-7-07

    ¡Qué limpio sonaba aquello de "instrucción pública"! ¡Qué gorrino me suena "educación" o, peor todavía, "formación integral"! Cada vez me siento más irreversiblemente anclado en el Ancien Regime. La escuela de hoy se ofrece a las familias a la manera de "Plan personalizado" o de "Especialistas en ti". Y hasta la escuela pública se ha dejado infectar por el indecente y traicionero contubernio entre papás y profesores por encima de las cabezas de los niños, cuando las entrañas mismas del concepto de "lo público" claman por una escrupulosa y hasta casi ritual impersonalidad. ¡Fuera los padres de la escuela pública! El que los escolares se enfrenten a solas con la institución es una exigencia capital de la socialidad. De lo contrario, por lo pronto estudiarán -si estudian- "para dar gusto a sus padres". Rafael Sánchez Ferlosio. ¡Fuera papás! El País, 26.11.1994. Foto de Maria Jesús Lorente Ruiz


EDUCAR E INSTRUIR. RAFAEL SANCHEZ FERLOSIO.

EL PAIS, 29-7-07

Ya al solo título del artículo de Fernando Savater, ¿Ciudadanos o feligreses? (EL PAÍS, 4 de julio de 2007), puede reprochársele un principio de confusión. Yo no veo ahí ningún aut/aut, porque no hallo diferencia formal entre "ser buen cristiano" y "ser buen ciudadano"; aun más, ¿acaso no ha ejercido nunca la parroquia funciones de división administrativa para asuntos civiles? No sólo no hay diferencias de forma, sino que incluso pueden encontrarse muchas coincidencias de contenido.

Los padres tienen con el hijo una relación privada y personal; va contra la naturaleza 'pública' de la enseñanza, donde debe primar en solitario la impersonalidad

Las democracias de hoy muestran enormes resistencias frente a la sola idea de "prohibir". Con todo, prohibir me parece un punto más democrático que "impedir"

En alguna otra ocasión he deplorado la falta de confianza de Fernando Savater en "los contenidos" del conocimiento, en la medida en que, con respecto a la enseñanza pública, no se conforma con "la instrucción", sino que encarece, casi como más importante, "la educación". En ésta incluye hasta lo que llaman "espíritu crítico"; pero no sólo ocurre que el dicho espíritu crítico no puede ser materia de enseñanza, ni menos todavía de educación, sino que, por añadidura (aunque por mi parte preferiría para él otro nombre menos activo, más receptivo), es algo que sólo puede surgir precisamente de los contenidos: la extrañeza crítica sólo puede suscitarla la atrición entre dos términos del contenido; por ejemplo, la que tan desoladoramente hizo empecinarse y estrellarse a San Anselmo de Canterbury, o sea, la que le chirriaba en el oído al violentar la compatibilidad entre "infinitamente justo" e "infinitamente misericordioso" como atributos simultáneos de la Divinidad ("Proslógion").

El llamado "espíritu crítico" guarda tal vez un notable parentesco con lo que los helenos llamaba "asébeia" (± impiedad), y presumo que chocaba, al menos mediatamente, con la "paideia". Ahora bien, esta segunda, más familiar a nuestra comprensión, mantiene, a su vez, una poderosa analogía con lo que ha dado en llamarse "educación para la ciudadanía". Yo no sé cómo se las arregla Fernando Savater para conservar la paz en las entrañas de su entendimiento, con su ya acrisolado empeño en conciliar la 'educación para la ciudadanía' (ojo: no le atribuyo el invento oficial de la expresión completa) con su gran conocimiento y su notoria devoción por las doctrinas y los autores de la Ilustración. Me lo pregunto porque, al menos a mi juicio, la "ilustración" -toda ilustra-ción- es justamente crítica de la cultura vigente, es contra-cultura, y, a fin de cuentas, "asébeia".

Pero la afirmación más gratuita -y quiero creer que menos meditada- de la savaterina defensa de la educación está en su obra El valor de educar, página 47: "Esta contraposición educación versus instrucción resulta hoy ya notablemente obsoleta y engañosa". Tomando la frase en serio habría que preguntarle si esa obsolescencia es un dato de hecho, como, por ejemplo, si es que hace tiempo que nadie se interesa por semejante distinción, o un dato de derecho, como que las más modernas doctrinas pedagógicas afirman positivamente que la dualidad entre las dos cosas debe desecharse por ser científicamente falaz y, por lo tanto, perjudicial. Pero ¿cómo se reintegra la engañosa disyuntiva? Por mi parte, si me pongo a imaginar una instrucción que sea al mismo tiempo educativa, se me ocurren fórmulas un tanto monstruosas: a la demanda de una "zoología educativa", por ejemplo, se ajustaría una clasificación del reino animal que partiera de una división entre "animales dañinos" y "animales benéficos", o bien, si se prefiere, entre "animales comestibles" y "animales incomestibles".

El saber por el saber

No y no. Los conocimientos que proporciona la instrucción, exentos de toda clase de orientaciones prácticas y juicios de valor, aparte de ser, precisamente, el resultado de unas ciencias que durante siglos se han esforzado por purificarse de toda la morralla de fines e intereses que las condicionaba -como la alquimia pudo trocarse en química cuando se liberó del designio de conseguir el oro, o la astrología se hizo astronomía cuando renunció a predecir el porvenir-, pueden ni deben, de ninguna manera, dejarse dirigir por ninguna finalidad educativa. A la postre resulta que es justamente el rostro absolutamente inexpresivo -sine ira et studio- del saber por el saber el que hace nacer en el sujeto, de su propia mente, la opinión y la conducta que la educación, a la manera de una trofalaxia, querría meterle en la boca ya masticadas y bien ensalivadas.

En el libro Educación para la ciudadanía (Ediciones Akal, SA. Madrid, 2007), de Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, se empieza representando -a partir de una anécdota del rey persa Ciro- el espacio de la ciudadanía como "lugar vacío" o "lugar de cualquier otro", y por la índole de ese lugar caracterizan la propia condición de "ciudadano". Por lo que entiendo, se quiere definir al ciudadano en cuanto tal como el hombre vaciado de toda particularidad. Después, como si tácticamente traspusieran su lugar de cualquier otro al aula de matemáticas, hacen que el vaciamiento de particularidades, la impersonalidad del profesor y los alumnos, privilegie la propia validez del Teorema de Pitágoras como validez para cualquier otro: ateniense, espartano, persa o incluso marciano, si lo hubiera. La idea, aunque torpe y morosamente expuesta (y aun peor resumida por mí), es aceptable. Y, dicho sea de paso, mal podrían, ciertamente, los clérigos y obispos mantener frente a ella la más vaga y remota acusación de "relativismo". Lo que yo echo de menos, sin embargo, es que los autores se hayan dejado escapar una ocasión de oro para señalar y encarecer la radical impersonalidad de los conocimientos, y, en consecuencia, la impersonalidad del lugar público en el que se imparten, la impersonalidad de la que deben sentirse revestidos los alumnos y de la relación del profesor respecto de ellos. Este que podría designarse como "principio de impersonalidad" alteraría notablemente -en caso de aplicarse- la configuración actual de la enseñanza (estoy pensando, por supuesto, tan sólo en el aspecto de instrucción -que es el que el pasaje del libro saca a colación-, no en el de educación). Empezaría por poner en entredicho el eslogan de "tratamiento personalizado" con que algunos colegios caros encarecen sus ventajas; en plena conformidad con el pasaje del libro comentado, no es, evidentemente, el Teorema de Pitágoras el que debe adaptarse a las condiciones personales del alumno, sino éste el que debe adaptarse a la esencial impersonalidad de ese teorema. Finalmente, nuestro principio de impersonalidad pondría coto a otra más peliaguda y escabrosa cuestión: la de la perturbadora intromisión de los papás y las mamás en las tareas de la enseñanza. El famoso "derecho" de semejantes figuras de elegir para sus hijos la enseñanza que deseen lo ejercen contratando el colegio que prefieran, pero aquí debería acabarse todo. Los padres tienen con el hijo una relación privada y personal; va contra la naturaleza pública de la enseñanza, donde debe primar en solitario la impersonalidad, el que, violando las puertas contractuales, se monten a cuchos sobre el niño, como un jinete en un caballo de carreras, y se hagan conducir por aulas y pasillos, para que lo particular no deje de controlar y sofocar un solo instante lo que sólo respira plenamente en la anónima atmósfera de los universales.

La importancia de las formas

He leído que ahora andan queriendo restablecer el tratamiento de usted en las relaciones de enseñanza. No sé si tendrá éxito, en el sentido de que logre difundirse o en el de que sea eficaz para lo que pretende. De todos modos debería ser recíproco, o sea, también del profesor al niño; los jesuitas, con los que yo estudié hace ya casi 70 años, jamás nos tutearon. Nótese que el usted lleva los verbos en tercera persona, como si los interlocutores estuviesen ausentes entre sí; la presencia física es neutralizada y abstraída, o, por usar la expresión del texto comentado, el oyente presente es "cualquier otro". La difusión será difícil entre los ya acostumbrados al tuteo; se pueden esperar las bromas más groseras y menos ingeniosas, pero no creo que sea así entre los escolares primerizos. No debería despreciarse la importancia de las formas, ni aun de las más superficiales y protocolarias; que el centro de enseñanza se distinga como "el lugar donde se da de usted" ya puede suscitar tácitamente en la conciencia el sentimiento de que se ha atravesado una frontera y se ha salido a un espacio "extraterritorial". El factor de la distancia, que aportaría el uso del usted, es un factor perfectamente idóneo para completar la impersonalidad.

Veo que la actual orientación, por una y otra parte, de la controversia sobre la educación llega al extremo de incitarle a uno a preguntarse si hay alguien que realmente se pregunte qué es lo que educa. No hace mucho ha habido un ministro del gobierno actual -y no de Educación, sino de Sanidad- que ha señalado certeramente con el dedo una de las cosas que hoy han tomado una parte no poco relevante en la educación de la primera juventud: el alcohol. Bien es verdad que doña Elena Salgado -que tal era el nombre del ministro- no advertía del caso por la educación, sino por la salud. Con todo, no faltó quien considerase la denuncia -especialmente por lo que se refiere al vino- como un ultraje a la cultura española, europea y hasta occidental. El consumo de alcohol, como mediador o excipiente de las relaciones entre coetáneos, tiene sin duda una influencia sobre las formas de conducta, y, por lo tanto, las marca, efectivamente, con un determinado signo cultural. Ciertamente, este mediterráneo estaba ya muy descubierto, y no hacía falta llegar al botellón para reconocer en el alcohol un poderoso pedagogo cultural.

Pero lo que este señalamiento nos recuerda es el carácter predominantemente gregario de la educación: el grupo es el que educa, a través de la necesidad de "formar parte", que arrastra con fuerza irresistible a la imitación y la comparación. ¿Qué va a hacer el profesor contra la fuerza educativa de las actuales formas de ocio y diversión, contra la constricción del grupo, dotado de un poder de convicción y de una autoridad incomparable? ¿Va a decir: "Bebe, si quieres, pero bebe de manera responsable"? ¡Delirante, hilarante!

Las democracias de hoy muestran enormes resistencias frente a la sola idea de "prohibir". Con todo, prohibir me parece un punto más democrático que "impedir": el que impide pone un obstáculo en las cosas, el que prohíbe apela a la persona, aunque sea bajo amenaza de castigo. Diré que, por mi parte, no tengo prejuicio alguno contra las prohibiciones; si tuviese un cargo, no tendría reparos en prohibir, salvo el conocimiento de su inutilidad. Me refiero a la inutilidad que consiste en una desobediencia total y generalizada. La inutilidad o imposibilidad de prohibir es uno de los efectos más desastrosos de la democracia como partitocracia selectiva. La renuencia o más bien denodada resistencia ante la sola idea de prohibir no es, a primera vista, sino miedo electoral; el poder ejecutivo se siente amenazado de antemano por "colectivos" -como dicen- demasiado numerosos y gregarios -el de los estudiantes, sin ir más lejos-, capaces de organizarle una zalagarda callejera que afecte a sus expectativas electorales. Sin embargo, ante "costumbres", como son las formas de ocio y diversión, que el enorme incremento del gregarismo y la intercomunicabilidad han unificado hoy en un modelo internacional, la inutilidad de toda posible prohibición gubernativa -con zalagardas o sin zalagardas- disipa cualquier acusación de cobardía electoral a los que se sometan al actualmente ineluctable imperativo -por no decir tiranía- de la tolerancia. Las costumbres de ocio y de relación social de los grupos de edad por los que se interesa la enseñanza oficial no sólo han multiplicado por cien su poder cultural y educativo, sino que, por la homogeneización internacional, han adquirido, en relación con los poderes públicos, una hegemonía hasta hoy desconocida. Siempre ha sido el grupo el que educa, sólo que en otros tiempos era menos fuerte que todo el resto de la sociedad. Esto, naturalmente, es sólo resultado, apariencia inmediata ante los ojos de la opinión; cualquier aumento de fuerza, y, entre ellos, de manera especialmente acentuada, el del grupo de edad que nos ocupa, procede hoy del imponente poder determinante del mercado, cómplice incondicional de la incondicionada avidez de infancia y juventud.

Las pautas de la publicidad

Al mercado pertenece, por lo demás, el que es hoy prácticamente único y supremo educador: la publicidad en general y especialmente la de la televisión. En todos los grupos de edad es la publicidad la que gobierna las pautas y determina los criterios de la comparación social. Esta comparación -hoy elevada al grado de obsesión- es la que dicta la aceptación, la integración y hasta el prestigio social del individuo. Respecto de los niños, ya comenté en su día el consultorio de un Suplemento de salud del Abc del 9 de julio de 2000, que lo expresaba certeramente a propósito de las marcas de zapatos: "Ser propietarios de marcas determinadas -decía el consultor- representa un código de integración". El imponente poder pedagógico de la publicidad tiene ya derrotado de antemano cualquier otro intento educativo. Estoy contando una historia archisabida y mil veces contada en tonos diferentes, una evidencia palmaria a cada instante como la luz del día. Mas, sin que nadie niegue esa evidencia, hay dos maneras de eludirla defensivamente: la primera es decir, con sincera o forzada convicción: "¿Y qué hay de malo en ello?"; la segunda es la que tan penetrantemente apunta Sigmund Freud (y que yo designaría como "apología consolatoria de los hechos tozudos") con estas palabras: "Si uno está destinado a la muerte preferirá estar sometido a una ley natural ineluctable, la sublime 'Anánke', y no a una contingencia que tal vez habría podido evitarse".

El mercado es ya naturaleza del mismo orden de necesidad que el hambre misma. La publicidad, que hoy ya le es absolutamente imprescindible, se defiende con el que es uno de los máximos tabús de prohibición de la llamada democracia: el tabú de la censura. La censura es totalitaria. La democracia vive de la ilusión de libertad que le produce la execración del totalitarismo. Al mercado le conviene la democracia; no sabemos si será verdad lo inverso: el que a la democracia le convenga igualmente el mercado. El mercado permite muchas cosas y regala otras muchas, pero también exige, obliga y hace renunciar a algunas; esto lo suelen resolver y pacificar diciendo que las segundas son "el tributo" que hay que pagar por las primeras. Uno de esos tributos es, precisamente, el de tener que renunciar a toda posible "educación para la ciudadanía" que no sea la suya; quiero decir la de la publicidad.

Cuántas veces, frente a ciertos, no deseados, fenómenos sociales, como este de la actual manera de relacionarse y divertirse los muchachos, se oye decir: "Esto se arreglaría con un buen sistema educativo"; los que así se pronuncian no se dan cuenta de que aquello que querrían arreglar con la Educación -la oficial, se sobrentiende- forma precisamente parte de las condiciones de posibilidad indispensables para que esa educación que echan de menos pueda impartirse.

* * *

Fernando Savater: Aclaraciones a Ferlosio

Oídos que fueron los obispos, los nuevos rojos, los padres objetores y todos los tertulianos, llega la opinión de Rafael Sánchez Ferlosio sobre la "educación para la ciudadanía". Como tiene querencia por la originalidad, sigue el dictamen del doctor Johnson: mientras los demás nos empeñamos en ordeñar a las vacas, él prefiere comenzar ordeñando al toro. Ya que se refiere a un par de opiniones mías, que finge no entender, se las aclaro muy gustoso. Sobre ¿Ciudadanos o feligreses?: no los opongo en términos absolutos, pues ya sé que muchos feligreses son excelentes ciudadanos; pero indico que no son equivalentes, pues no entra en las obligaciones del ciudadano ser feligrés de nada ni de nadie. Y no se forman buenos ciudadanos por las mismas vías que se conforman piadosos feligreses. Ítem más: me parece obsoleta la contraposición entre educación e instrucción, en la que insiste Ferlosio. La instrucción en saberes objetivos -que naturalmente nunca carecen por completo de "orientaciones prácticas y juicios de valor", salvo que Habermas haya escrito en vano Conocimiento e interés- es parte indispensable de la educación, pero no la agota, ni mucho menos la sustituye. No cabe una "zoología educativa" basada en clasificar los animales en dañinos o benéficos (nociones por otro lado nada descartables en microbiología), pero forma parte de la educación saber que es benéfico aprender zoología del modo más preciso e "impersonal" posible. Por cierto, el término "impersonal" es de difícil uso imperativo: resulta tan imposible obedecer a quien nos dice que hay que ser impersonales como a quien nos impone ser espontáneos...

Por lo demás, vivo en tormentosa paz con mi entendimiento defendiendo la necesidad de educar para la ciudadanía porque creo que la ilustración no va contra la cultura vigente -siempre se educa desde ella, no hay otra-, sino contra la rutinaria obediencia que ni pregunta, ni comprende, ni imagina alternativas. Es decir, que no propongo ordeñar toros para curarnos de la afición utilitaria a ordeñar vacas, sino que me gustaría preparar a los jóvenes para que se resistieran al ordeño y mando.

El País, 31/07/07


divendres, 21 de maig del 2010

Lo que dice el pueblo


"Perón me dijo que haga lo que dice el pueblo, pero lo que el pueblo me dice que haga no es lo que Perón me dijo."

dissabte, 13 de febrer del 2010

Democràcia, vot obligatori i liberalisme


En un recent article de la prestigiosa revista The Economist (28.01.2010), sobre el liberalisme al Brasil es pot llegir:

"Una de les raons per les quals el liberalisme no té veu a Brasil des de que va arribar la democràcia és el vot obligatori. Això significa que un gran nombre de votants pobres que paguen pocs impostos però es beneficien de la despesa social del Govern, empenyen els partits cap a la creació d'un Estat més gran. Si el mateix sistema s'hagués aplicat a Estats Units, el Partit Demòcrata hauria gaudit d'una majoria permanent."

"One reason why liberals have been so muted since Brazil became a democracy again is that voting in elections is compulsory. This means that a large number of poor voters, who pay little tax but benefit from government welfare spending, help to push the parties in the direction of a bigger state. If the same system were to be applied to America, the Democrats might well enjoy a permanent majority."

En una democràcia el vot pot ser obligatori o no. Amb el vot obligatori (naturalment amb possibilitat de votar en blanc i de votar nul), no votar constitueix no només una falta a un deure cívic sinó també (quan no tingui justificacions vàlides) una falta administrativa que es pot castigar amb una multa. (Crec que al Brasil la multa per no votar sense justificació no arriba a 3€ i això fa que la majoria els pobres votin i molts dels de no són pobres no votin.)

El vot obligatori no és en absolut antidemocràtic. L'abstencionisme incívic (aquell que no vota sense raons justificables) pot posar en perill la democràcia i la democràcia té dret a desfensar-se quan es troba en perill. (És una situació semblant a l'anomenada paradoxa de la tolerància: Estimem tant la tolerància, que quan els intolerants posen en perill la tolerància tenim dret a no ser tolerants amb els intolerants.)

La tesi de The Economist crec que reforça la idea dels pensadors grecs que la democràcia és el govern de la majoria de pobres i classes mitjanes.

dissabte, 28 de novembre del 2009

Filosofia, articonte de Juan José Millás


Filosofia

Volia ser culte, però arribava a casa esgotat, sense ànims per a cap altra cosa que no fos obrir el televisor i narcotitzar-se amb el menú del dia. Mentre les imatges penetraven en el seu ànim com les erugues de l'anunci per les fosses nasals, imaginava una altra vida en què llegia llibres dels quals prenia apunts en un quadern quadriculat, amb les tapes negres. Havia sentit parlar d'un savi que no tenia televisió i intentava imaginar la seva existència. El veia passejant filosòficament per les habitacions de casa seva, atent a tots i cadascun dels estímuls de la realitat. De vegades, tancava el televisor i imitava aquesta vida superior a la seva. Anava, per exemple, a la cuina, agafava un iogurt de la nevera, i se'l prenia intentant establir una reflexió sobre la data de caducitat. Li semblava bé que imprimissin aquesta informació a la tapa. Constituïa un símptoma de països avançats. Però era aquell pensament seu sobre la data de caducitat una reflexió filosòfica?

Un dia, en sortir de treballar, va entrar en una llibreria. Una vegada superada la por que el prenguessin per un intrús (el que era), va prendre un volum de filosofia a l'atzar i va llegir una pàgina de la qual no va entendre gairebé res. Això deu ser la cultura, va pensar, així que va comprar el llibre, se'l va emportar cap a casa i es va posar a llegir-lo al sofà, davant del televisor mut. A la mitja hora, es trobava esgotat. Tot i que el llibre estava escrit en el seu propi idioma, tenia una gran quantitat de paraules que no comprenia. Després de decidir que a l'endemà es compraria un diccionari, va tancar el volum i va obrir la televisió, per la pantalla de la qual van començar a discórrer de seguida les erugues narcotitzants corresponents al dia i a l'hora. L'home va col·locar les cames sobre la taula i es va deixar envair pel dolç mal.

Una vegada envaït, va observar el volum tancat i va tenir una revelació: el llibre, tot i que no l'entengués, era la vida, mentre que la televisió, que entenia, era la mort, així que es va aixecar, va arrencar l'aparell de la prestatgeria i el va amagar sota la pila, al costat del rentavaixelles. Després va començar a llegir a poc a poc aquelles pàgines, movent la llengua dintre de la boca, sense entendre res. I com menys entenia, més savi era. Qui li ho explica?

Juan José Millás


(Articonte aparegut al diari El País, el dia 9 de desembre del 2005. Traducció de Pere de la Fuente i Collell)

divendres, 27 de novembre del 2009

Religión en democracia (EL PAÍS, 28.07.1996)

divendres, 6 de novembre del 2009

Democràcia i lluita de classes a la Grècia antiga i a Santa Coloma de Gramenet

Milers (uns 20.000, segons els meus càlculs) de ciutadans de Santa Coloma de Gramenet es van manifestar ahir, 5 de novembre, demanant la regeneració democràtica i la dissolució del consistori municipal, que té l'alcalde i el regidor d'urbanisme a la presó. Qui es veu a la foto portant un pal de la pancarta és el regidor Àngel Pla, d'IUiA, que, pel que sembla, és l'única formació política amb representació a l'Ajuntament que demana clarament la dissolució del consistori, que no accepta un relleu a l'Alcaldia i que considera necessària una convocatòria d'eleccions municipals fins a maig del 2011.



Com gairebé sap tothom, la paraula democràcia significa etimològicament poder o govern del poble. Arthur Rosenberg, un pensador comunista americà, en un llibre de divulgació molt recomanable sobre la democràcia en els temps antics,
escrit l'any 1921, després de recordar aquest significat etimològic afirmava:

"Tanmateix, en la pràctica política dels grecs, la paraula democràcia tenia un significat molt més restringit, definit per la seva relació d'oposició amb el terme oligarquia. L'oligarquia era el "predomini de la minoria" en la ciutat-estat; la democràcia, el "predomini de la majoria". Però en l'antiguitat no s'entenia en absolut que aquests termes fessin referència a una majoria o a una minoria qualsevol: oligarquia era sempre el predomini de la minoria dels més rics; democràcia, el predomini de la majoria dels més pobres. El criteri de discriminació entre els més "rics" i els més "pobres" està sempre en relació amb les condicions polítiques i socials del moment considerat, en el qual es produïa l'esdeveniment. Hi ha uns casos en els quals els més pobres eren només els proletaris, hi ha altres en els quals la designació inclou també les classes mitjanes. Per altra banda, alguns cops els més rics eren només els latifundistes; altres cops s'incloïa ambé els artesans de certa importància, etc." (He fet la traducció des de l'edició en castellà: Democracia y lucha de clases en la Antigüedad, Barcelona, El Viejo Topo, 2006, pàg. 45).

Un text d'Aristòtil a La Política (1290a) resulta d'una actualitat sorprenent: "Ara bé: no és exacte definir la democràcia, com acostument a fer-le alguns actualment, simplement com una constitució en la qual la multitud posseïx la sobirania -ja que fins i tot a les oligarquies i en qualsevol altre lloc la majoria és sobirana-, ni l'oligarquia dient que és la constitució en la qual uns pocs són sobirans sobre el govern. Perquè si el nombre total de ciutadans és de mil tres-cents, i mil d'ells són rics i no donen als tres-cents pobres cap part en el govern, malgrat hagin nascut lliures i siguin semblants a ells en tots els aspectes, ningú no diria que aquest poble està governat democràticament, i anàlogament també si hi hagués pocs pobres, però més poderosos que els rics, que eren mésnombrosos, ningú anomenaria aquest govern una democràcia si els ciutadans que eren rics no tenien part en els honors polítics. Més aviat, doncs, hauríem de dir que és una democràcia quan la sobirania la tenen els homes lliures, i una oligarquia, quan la tenen els rics; però que resulta que la classe sobirana en una democràcia és nombrosa, i en una oligarquia, petita, perquè hi ha molts homes lliures per naixement, però pocs rics." (He fet la traducció des d'una traducció al castellà de Francisco P. Samaranch: ARISTÒTELES, Obras, Madrid, Aguilar, 1967, pàg. 1479-1480.)

El mestre d'Aristòtil, el filòsof aristòcrata Plató també tenia clar que la democràcia era el govern dels pobres. Al llibre VIII de La República (557a) trobem: "Sí, jo crec que la democràcia s'instaura quan els pobres, victoriosos, els rics, uns, els maten, altres, els exilien, i es reparteixen amb igualtat de drets amb els qui resten els càrrecs constitucionals, que quasi sempre s'atorguen, en aquest sistema, per sorteig." (He agafat la traducció de Manuel Balasch, Pvre. a PLATÓ, Diàlegs, Vol. XII, La República, (Llibres VIII-X), Barcelona, Fundació Bernat Metge, 1992, pàg 35.

La lluita contra la corrupció i per la regeneració democràtica a Santa Coloma de Gramenet està fent seu el concepte grec de democràcia com a govern dels pobres i classes mitjanes contra el règim plutocràtic i oligàrquic establert per l'alcalde milionari Bartomeu Muñoz (feliçment a la presó) i el consistori actual (PSC amb majoria absoluta i absolutista). Per això, el manifest que convocava la manifestació amb el lema "Polífics corruptes, fora! Ara, el poble" no només demanava la dissolució del consistori i la investigació dels projectes sospitosos, sinó que també demanava saber el patrimoni dels regidors quan van entrar i ara, que si el consistori és sisol, hauran de sortir.

dilluns, 28 de setembre del 2009

Bad arguments & dreadful arguments


In a sense Bogghossian makes it easier for himself by taking on more or less rational authors, specifically Putnam, Goodman, and to a lesser extent Rorty. Their views are reasonably easy to refute because they are, at least in the case of Putnam and Goodman, fairly clearly statet. It is much easier to refute a bad argument than to refute a truly dreadful argument. A bad argument has enough structure that you can point out its badness. But with a truly dreadful argument, you have to try to reconstruct it so that it is clear enough that you can state a refutation.

Boghossian takes bad arguments by Putnam, Goodman, and Rorty and refutes them. But what about the truly dreadful arguments in such authors as Jacques Derrida, Jean-François Lyotard, and other postmodernists that have been more influential during the last half-century? What about, for exemple, Derrida's attempts to "prove" that meanings are inherently unstable and indeterminate, and that it is impossible to have any clear, determinate representations of realty? (He argues, for exemple, that is no tenable distinction between writing and speech.) The atmosphere of Boghossian was a student of Rorty at Princeton. But he does not go into the swamp and wrestle with Derrida & Co.

John R. Searle, "Why Should You Believe It?", ressenya del llibre de Paul A. Boghossian, Fear of Knowledge: Against Relativism and Constructivism (Clarendon Press/Oxford University Press, 139 pp.), The New York Review of Books, September 24, 2009, Volume LVI, Number 14, pàgs.89-90.

dimarts, 14 d’abril del 2009

El vaixell d'Otto Neurath


"Som com uns mariners que hem de reparar el nostre vaixell en alta mar, sense tenir la possibilitat de desmantellar-lo en dic sec i de reconstruir-lo a partir dels seus millors components."

Otto Neurath, "Protokolls¨sätze", Erkenntnis (1932-1933)

dijous, 2 d’abril del 2009

Eugeni d'Ors i la filosofia

Dream team filosòfic

"Estrenyent les dents, amb el seu català de Valls i la veu serpentina, Eugeni d'Ors deia, avui (2 d'abril de 1909), a la penya de l'Ateneu:
--Els homes són de dues classes: els que serveixen per a la Filosofia i els que no serveixen per a res...
--Sí, és clar --ha dit Pujols--, però sempre s'exagera..."
El quadern gris
Josep Pla

dimecres, 11 de febrer del 2009

Barbarus hic ego sum, quia non intellegor ulli. Ovidi

divendres, 16 de gener del 2009

Probablement el Déu del símbol de Nicea-Constantinoble no existeix


Hi ha una campanya publicitària que diu: "Probablement déu no existeix. Deixa de preocupar-te i gaudeix de la vida"

Si es diu "probablement" és perquè ni s'ha provat la inexistència de Déu ni es provarà mai. Les inexistències no es poden provar. Podem provar o demostrar, en alguns casos, una existència; però no podem provar que alguna cosa no existeix. Però, és aquell que afirma l'existència d'una entitat qui ha de carregar amb el pes de la prova. Per a una persona racional, la manca de cap prova o indici de l'existència d'una entitat és una raó suficient per no creure en la seva existència. Les persones racionals no són agnòstic sobre l'existència de cavalls o elefants voladors, simplement no creu en la seva existència perquè no hi ha cap prova a favor de la seva existència ni la seva existència serviria per explicar cap fenomen conegut. En aquest sentit tampoc cap déu no existeix, perquè no hi ha cap prova mínimament acceptable de la seva existència i la seva existència no seria un factor explicatiu de cap fet conegut.

Aquesta campanya ha generat polèmica especialment entre creients. No conec cap cas que per contradir la campanya es presentin proves o demostracions de l'existència de Déu. En molts casos el creient es preocupa d'afirmar quin és el seu Déu (el Déu que perdona, el Déu de Jesús...) i quin altre Déu creu ell que no existeix (el venjatiu, sàdic, botxí, jutge...). El símbol de Nicea-Constantinoble parla del Déu en el qual creuen molts cristians i diu:

"Crec en un Déu, Pare tot poderós, creador del cel i de la terra, de totes les coses visibles i invisibles. I en un sol Senyor Jesucrist, Fill unigènit de Déu, nascut del Pare abans de tots els segles. Llum de Llum, Déu veritable de Déu veritable; engendrat, no pas creat, consubstancial amb el Pare, per qui han estat fetes totes les coses. El qual, per nosaltres, els homes i per la nostra salvació, davallà dels cels. I s’encarnà de l’Esperit Sant i de la Verge Maria, i es féu home. També per nosaltres fou crucificat sota Ponç Pilat, patí i fou sepultat. I ressuscità el tercer dia segons les Escriptures; se’n pujà al cel, on seu a la dreta del Pare. I tornarà a venir amb glòria a judicar els vius i els morts, i el seu regnat no tindrà fi. Crec també en l’Esperit Sant, Senyor i vivificador, que procedeix del Pare, el qual junt amb el Pare i el Fill, és adorat i glorificat, i parlà per boca dels profetes. Crec en l’Església una, santa, catòlica i apostòlica. Reconec un sol baptisme per a remissió dels pecats. I espero la resurrecció dels morts i la vida en el món futur. Amén."

Potser seria necessari concretar que un dels déus que amb molta probabilitat no existeix és aquest Déu del Símbol de Nicea-Constantinoble. Ni el món necessita d'un Déu creador ni els humans que volen gaudir de la vida necessiten creure en un Déu, Pare tot poderós, creador del cel i de la terra, de totes les coses visibles i invisibles. Ni creure en un sol Senyor Jesucrist, Fill unigènit de Déu, nascut del Pare abans de tots els segles. Llum de Llum, Déu veritable de Déu veritable; engendrat, no pas creat, consubstancial amb el Pare, per qui han estat fetes totes les coses. Ni tampoc necessiten creure que Jesucrist, per nosaltres, els homes i per la nostra salvació, davallà dels cels; i s’encarnà de l’Esperit Sant i de la Verge Maria, i es féu home. Tampoc cal creure que per nosaltres fou crucificat sota Ponç Pilat, patí i fou sepultat ressuscità el tercer dia segons les Escriptures; ni que se’n pujà al cel, on seu a la dreta del Pare. Tampoc crec que tornarà a venir amb glòria a judicar els vius i els morts, i el seu regnat no tindrà fi. Ni crec tampoc en l’Esperit Sant, Senyor i vivificador, que procedeixi del Pare, el qual junt amb el Pare i el Fill, és adorat i glorificat, ni que parlà per boca dels profetes. No crec en l’Església una, santa, catòlica i apostòlica. No reconec ni un sol baptisme per a remissió dels pecats. Ni espero la resurrecció dels morts ni la vida en el món futur d'ultratomba. Ni dic Amén.

Quan algú et demana si creus en l'existència d'alguna cosa sembla bo preguntar per la definició d'aquesta entitat. Naturalment que en el cas de Déu el problema es complica. Per a molts creients Déu no és cap cosa o entitat i els pot semblar fins i tot blasfem parlar de "concepte de Déu" o de "definició de Déu". Però pot ser útil explicar que el dret a la llibertat religiosa inclou el dret a no tenir cap religió, i que l'ateisme no és cap religió. Ser ateu és intentar ser racional en les nostres creences i accions, tenir una concepció científica del món i intentar gaudir de la vida (d'aquesta vida humana, no d'una probablement inexistent vida d'ultratomba) i deixar de preocupar-se de pseudoproblemes teològics.

dimecres, 19 de novembre del 2008

Azorín. Agulla de bitàcola Lope de Vega (1935)

AZORÍN. Lope en silueta (con una aguja de navegar Lope). Cruz y raya, Madrid, 1935

divendres, 7 de novembre del 2008

Si ens troben, estem perduts

Hi ha una gran part dels jutges que són absolutament incorruptibles; res, absolutament res, no pot obligar-les a fer justícia. Bertold Brecht

M'és absolutament indiferent que èl que jo he pensat ja ho hagi pensat algú més abans que jo. L.Wittgenstein. Tractatus. Pròleg

... aquesta és la meva opinió, no una dada històrica.

dimarts, 19 d’agost del 2008

Pardon the expression



  • Va dormir amb el somni tranquil de l'assassí. Els seus crims, per suposat suposats, van ser més producte de la gana que de les ganes. Realment, si l'home és allò que menja (Ludwig Feuerbach, dixit), ell era molt poca cosa. I si el menjar és abans que la moral (Bertold Brecht me fecit), tenia més moral que l'Alcoià. Seguint la digna línia de pensament d'altres il·lustres negadors de males notícies, donava els bons dies com qui envia spams. Totes les seves actuacions relacionades amb la defensa dels seus drets no eren susceptibles de publicitat i eren, per tant, radicalment injustes, segons qualsevol kantià. No era simpàtic ni mal educat, considerava la simpatia només com la variant riallera, afectada, aduladora, impúdica, agressiva i ximpleta de la mala educació. Tampoc era un home massa lliure si acceptem la definició de llibertat de Montesquieu ("la sensació que cadascun té de la seva pròpia seguretat"). Com gairebé tots els que anomenen a les coses pel seu nom i plantegen qüestions de principis sense embuts era considerat culpable dels mals que denunciava. Per això, el dia que la policia política i social el va llançar del pis vuitanta d'un gratacels, a l'alçada del pis dinou encara anava pensant: "fins ara tot va bé".

dilluns, 18 d’agost del 2008

Principis de l'humanisme segons Paul Kurtz

No sempre és fàcil, per a una persona racional, resumir els seus principis ideològics en un determinant moment. És més senzill per a un dogmàtic que ens pot fàcilment recitar el seu "credo" invariable, indubtable, etern, sagrat. També la frivolitat sembla ser més còmoda i senzilla: Graucho Marx va resumir la seva ideologia bàsica quan va dir: "Senyora, aquests són els meus principis, si no li agraden, en tinc d'altres". Però entre el dogmatisme fanàtic i la frivolitat total o l'escepticisme i relativisme absolut, hi ha una tercera possibilitat: el racionalisme crític. El pensament racional considera que els seus principis han de ser justificables però també refutables i millorables. Exemples de credos racionals els trobem en la Declaració Universal dels Drets Humans, aprovada per l'Assemblea General de les Nacions Unides el 10 de desembre de 1948, o en la declaració següent obra de Paul Kurtz, professor emèrit de Filosofia a la Universitat Estatal de Nova York a Buffalo (EUA). Aquest "credo laic" intenta resumir els grans principis i valors humanístics que inspiren l'Acadèmia Internacional d'Humanisme.


Les afirmacions de l'humanisme:
una enunciació de principis

per Paul Kurtz

Aquest manifest apareix a la contraportada de la revista Free Inquiry òrgan del Consell per a l'Humanisme Democràtic i Secular.

  • Confiem en l'aplicació de la raó i de la ciència per entendre l'Univers i per resoldre els problemes humans.
  • Deplorem els esforços per denigrar la intel·ligència humana, per pretendre explicar el món en termes sobrenaturals, i per buscar fora de la naturalesa la salvació.
  • Creiem que la descoberta científica i tecnològica pot contribuir a la millora de la vida humana.
  • Creiem en una societat oberta i plural i en la democràcia com a la millor garantia de protecció dels drets humans davant minories autoritàries i majories repressives.
  • Confiem en el principi de separació de l'Església i l'Estat.
  • Cultivem les arts de la negociació i el compromís com a mitjans per resoldre diferències i aconseguir el mutu enteniment.
  • Estem profundament implicats en assegurar la justícia i l'honradesa en la societat i en l'eliminació de la discriminació i la intolerància.
  • Creiem que cal protegir als que es troben en situació de desavantatge i als invàlids o discapacitats perquè siguin capaços d'ajudar-se a ells mateixos.
  • Intentem anar més allà de les divisòries lleialtats mesquines basades en la raça, la religió, el sexe, la nacionalitat, el credo, la classe, l'orientació sexual o l'ètnia, i lluitem per treballar junts pel bé comú de la humanitat.
  • Volem protegir i enriquir la terra, preservar-la per a generacions futures i evitar infligir patiments innecessaris a altres espècies.
  • Creiem que cal gaudir de la vida aquí i ara i desenvolupar tots les nostres capacitats creatives al màxim.
  • Creiem en el cultiu de l'excel·lència moral.
  • Respectem el dret a la vida privada. Els adults madurs han de poder realitzar les seves aspiracions, expressar les seves preferències sexuals, exercir la llibertat reproductiva, tenir accés a atenció sanitària intel·ligible i informada, i a morir amb dignitat.
  • Creiem en les bones costums comunes: altruisme, integritat, honestedat, sinceritat, responsabilitat. L'ètica humanística està subjecta al govern de la raó i la crítica. Hi ha estàndards normatius que descobrim junts. Els principis morals es posen a prova per les seves conseqüències.
  • Estem implicats a fons amb l'educació moral dels nostres fills. Volem fomentar la raó i la compassió.
  • Estem compromesos amb les arts no menys que amb les ciències.
  • Som ciutadans de l'Univers i estem frisosos dels descobriment que encara s'han de fer en el cosmos.
  • Som escèptics davant les pretensions no provades de coneixements, i estem oberts a idees noves i a la recerca de noves sortides en el nostre pensament.
  • Afirmem l'humanisme com a una alternativa real a les teologies del desesper i a les ideologies de la violència i com a una font de significat personal ric i de satisfacció genuïna al servei dels altres.
  • Creiem en l'optimisme més que no en el pessimisme, en l'esperança més que no en el desesper, l'aprenentatge en lloc de dogma, veritat en lloc d'ignorància, l'alegria més que no la culpa o el pecat, la tolerància en lloc de la por, l'amor en lloc de l'odi, la compassió per sobre de l'egoisme, la bellesa en lloc de lletgesa, i racionalitat més que no fe cega o irracionalitat.
  • Creiem en la realització completa del millor i més noble del que som capaços com a éssers humans.

dimecres, 13 d’agost del 2008

Oxímorons, ocurrències, acudits, idees...


L'oxímoron és una figura retòrica que consisteix en la presentació consecutiva de paraules que tenen significats que s'exclouen mútuament. La paraula oxímoron procedeix del grec, d'ὀξύς (oxus, «agut, penetrant») i de μωρός (môros, «avorrit, fat»). Quines de les frases següents es poden considerar oxímorons?:

  • Pensament etarra.
  • Capitalisme creatiu.
  • Cercle quadrat.
  • "De l'arbitre no vull opinar perquè ens ha robat aquest partit."
  • "I am not a stupid person."